Sentencia contra la Administración, a favor de una opositora embarazada

24/07/2017

La sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha anulado la decisión de un tribunal de selección de no cambiar de fecha el examen de una oposición a una mujer que estaba en situación de parto. El fallo asegura que "repugna el más mínimo sentido común".

 

Antes de nada hay que precisar que estos comentarios no pretenden valorar la sentencia, sino solo esclarecer las ideas vertidas, tanto en la sentencia del propio Tribunal Superior de Justicia de Madrid, como las realizadas en instancia por parte del juzgador a quo, que ha sido posteriormente ratificada por aquel.

 

En primer lugar, cabe decir que, aunque suene llamativo, el letrado de la Comunidad de Madrid planteó excepciones, por ejemplo no haber impugnado las bases de convocatoria como requisito previo para la interposición del recurso, lo que resulta especialmente sorprendente si se tiene en cuenta que dichas bases fueron publicadas en 2012, es decir, mucho antes que mi defendida hubiera quedado embarazada. Obviamente esta excepción, al igual que las restantes, fue desestimada.

 

El Juez titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 2 basó su resolución, entre otras, en la sentencia del Tribunal Supremo de 14 de marzo de 2014, en cuyo texto original puede leerse que "el hecho de que la norma 6.2.1. determine que la fase de oposición sea un llamamiento único, no impedía al tribunal calificador buscar la forma de acoger la petición del recurrente o de establecer cualquier otra, como el aplazamiento del ejercicio para evitar el perjuicio que sufrió, pues no se puede dar por cierto que la previsión del llamamiento único de la citada base cerrase la puerta absolutamente a toda demanda de trato diferente con independencia de la causa invocada", fijando finalmente que no veía impedimento en las bases para que se le hubiera retrasado el examen, incluso días más tarde de haber dado a luz.

 

La sentencia, como ya es sabido por la repercusión mediática que ha tenido, ha sido ratificada por la sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que en un fallo absolutamente tajante recoge frases como "La decisión del Tribunal de Selección (...) conminando a la recurrente a la realización de un ejercicio (...), no sólo es que repugne el más mínimo sentido común, o supusiera una mayúscula carencia de la más mínima sensibilidad, que también, sino que es de imposible comprensión desde parámetros de razonabilidad, lo que impone que no pueda, en ningún caso, entenderse amparada por el derecho", o también "a nuestro parecer resulta claro que la oposición mantenida por el Servicio Madrileño de la Salud a la legítima pretensión ejercitada por la hoy apelada, tanto en vía administrativa, como en sede judicial, es cuando menos temeraria, por manifiestamente infundada, pues niega el reconocimiento de una solicitud sin base fáctica ni jurídicamente razonable obligando, con esa actitud, a la afectada a seguir un proceso judicial, largo y costoso, que bien pudiera haberse evitado de actuarse con la más mínima diligencia exigible".

 

Huelga decir que esta actuación es perfectamente aplicable a otras jurisdicciones cuyas resoluciones denegatorias, son "copia y pega" unas de otras. En este caso, esta actuación ha sido, no sólo corregida, sino que ha "puesto en su sitio" no sólo a un organismo, sino a una forma de resolver sin fundamento por parte de cualquier Administración.

 

Esperemos que sea suficiente para que el recurso sistemático de las sentencias acabe aquí, y en el caso de María del Mar Herráiz dé lugar a la declaración de firmeza de la misma, con las consecuencias inherentes a tal declaración.

 

 

Font i Foto: Expansion.com