La UE apuesta por los trabajos culturales sin fronteras online

30/11/2015
La Comisión Europea insta al Parlamento a tomar una medida urgente que permita que la normativa sobre libre circulación de personas se amplíe a los contenidos legales adquiridos en plataformas digitales.

 

Facebook nació en 2004, YouTube un año más tarde, Spotify en 2008 y Snapchat hace poco más de tres años, pero la directiva europea que protege los derechos de autor dentro de la sociedad de la información vio la luz varios años antes de toda esta revolución digital, concretamente en 2001. Nuevos agentes, como las diferentes plataformas online, han aparecido después de esta normativa y, una vez que estos canales están perfectamente asentados en todo el mundo, han hecho evidente la necesidad de una reforma.

 

Hacer copias digitales es fácil y rápido y acceder a contenido a través de diferentes dispositivos en cualquier lugar y a cualquier hora también lo es. La Comisión Europea (CE) es consciente de ello y ha elaborado una comunicación oficial, a la que ha tenido acceso EXPANSIÓN, que se presentará a mediados de diciembre en el Parlamento Europeo con el objetivo de establecer un marco comunitario adaptado a la nueva realidad digital.

 

El documento es ambicioso y recoge una serie de propuestas que pretenden adaptar los derechos de autor a las nuevas tecnologías para que el espíritu de la directiva de 2001 siga cumpliéndose. Se trata de una larga lista que la CE plantea que sea implementada de manera gradual, aunque el grueso de la misma debería adoptarse en menos de seis meses.

 

La música en la maleta

 

La medida más urgente, a juicio de la CE, es la portabilidad de los contenidos online, ya que no entiende que, si existe libre circulación de personas dentro de la Unión Europea, estas mismas no puedan disfrutar de dichos contenidos en sus viajes cuando han sido adquiridos de forma totalmente legal en su país de origen. Pretende así eliminar también las fronteras en los trabajos culturales digitales, lo que, a su juicio, implicaría más oportunidades para la industria cultural.

 

Sin embargo, la CE pone más deberes al Parlamento Europeo, ya que pretende que adopte a lo largo de la primavera de 2016 diferentes medidas legislativas que permitan un mejor acceso a los contenidos digitales. Para ello, sugiere, por ejemplo, que se trabaje en optimizar la distribución online de programas de televisión y de radio a través de la extensión de algunas cláusulas de la directiva que regula las cadenas por cable y satélite.

 

No es la única medida que pretende que se tome en seis meses, ya que quiere dar un mayor apoyo a los distribuidores para alcanzar licencias a nivel europeo. Así, defiende el documento, se beneficiarían no sólo los ciudadanos, sino también toda la cadena audiovisual.

 

Para cerrar los acuerdos a corto plazo, la CE solicita que se facilite la digitalización de las obras que se encuentran fuera de circulación.

 

Uno de los temas que más controversia ha creado en los debates previos es fijar dónde se encuentra el límite de la legalidad. Las normativas individuales de cada uno de los países son muy diferentes en este aspecto y aún no hay un consenso claro en todos los puntos, aunque, por ejemplo, sí se urge a divulgar libremente los contenidos adaptados a personas con alguna discapacidad.

 

Promesa: mejorar la transferencia de valor

 

A pesar de estar a punto de presentar la comunicación oficial al Parlamento Europeo sobre cómo mejorar los derechos de autor, la Comisión Europea continúa trabajando para presentar nuevas consideraciones en esta área. La llamada transferencia de valor, es decir, el pago a los creadores por sus trabajos culturales, ocupa buena parte de sus últimas reuniones que parecen estar en sintonía con las demandas de los autores. Así se pudo comprobar en el último encuentro Meet the authors, celebrado en Bruselas y organizado por Gesac, en el que todas las partes estuvieron de acuerdo en buscar otro modelo de remuneración.

 

Sin embargo, para poderlo definir, la CE considera fundamental una revisión de las leyes actuales para que los agregadores online no puedan seguir amparándose en definiciones ambiguas que no dejan claro, sobre todo en el mundo digital, qué contenidos deben estar protegidos por derechos de autor y, por tanto, autorizados y remunerados. La batalla está, sin embargo, servida, ya que las plataformas seguirán amparándose en que son meros 'soportes' de contenidos de terceros y serán éstos los que tengan que demostrar que 'monetizan' su trabajo.

 


El reto de un canon único

 

No todos los estados miembros de la Unión Europea cuentan con medidas fiscales para compensar a los dueños de los derechos de autor a través de un canon que se aplica a, por ejemplo, a CD o dispositivos musicales frente a las posibles copias privadas que se hicieran. Diferentes sentencias han puesto en duda la legalidad de este sistema, lo que ha impulsado a la CE a buscar un modelo único que no perjudique al libre comercio de mercancías y evite la doble imposición.

 

 

 

Font i Foto: expansion.com